Concepto: The love bug
Categoria: Articulos | April 10th, 2011 – 1 ComentarioEscribe Aníbal Rey
Hace unos pocos días, salimos a buscar un auto con mi mujer.
Y contrariando los razonables y sesudos consejos del menos común de los sentidos, compramos el primer coche que fuimos a ver.
Tal vez –y sin tal vez- la razón de esta sinrazón radica en que no era un auto.
Era un Escarabajo.
O -para ponerlo en palabras de mi pareja- “UnA EscarabajA!, no ves que es una nena?”.
Hablamos –ya lo saben- de un pequeño vehículo de diseño anacrónico, sin aire acondicionado, sin dirección asistida, sin inyección electrónica, sin levantavidrios eléctricos ni airbags o bloqueo central, pero equipado de serie, con algo que ningún otro modelo tiene: un enorme…CORAZÓN.
Cómo explicar sino, que éste esmirriado legado de la Alemania de Hitler lograse transformarse en el modelo más vendido de la historia con 21 millones de unidades durante SETENTA años ininterrumpidos de producción?
Cómo entender de otra forma que aún hoy, un propietario de Escarabajo (el original, no ese esperpento noventoso digno de una juguetería pero nunca de una concesionaria), se detenga en un semáforo junto a lo más florido de la fauna automotriz asuncena (o caraqueña, o montevideana, o neoyorquina o londinense o….), y sienta una mirada mezcla de respeto, añoranza y simpatía rodeándole por todos lados?
Estoy convencido que el gran responsable de transformar LA materia inerte y poco agraciada del “fusquita” en un organismo vivo dotado de alma, es un creativo publicitario.
Perdón, un….. Creativo Publicitario.
Bill Bernbach, responsable de la campaña de lanzamiento del Escarabajo en Estados Unidos, fue -además de un maravilloso Redactor – un enorme Conceptualizador.
El comprendió que un coche pequeño, poco potente, de líneas pasadas de moda y dudoso origen alemán, sería un fracaso total en los Estados Unidos del American Dream de posguerra.
Y sólo gracias a sus maravillosos dotes para transformar debilidades en fortalezas, logró instalar al Escarabajo en el corazón ,primero de Norteamérica y luego del Mundo entero.
Es que un gran Creativo, es primero, un Conceptualizador fino.
Un intuitivo que aprende a ver la luz en la sombra, la belleza en la fealdad, el sonido en el silencio o el diamante en el carbón…
De eso se trata este sutil ejercicio del músculo de la Conceptualización. El verdadero y primer motor del acto creativo.
Por eso, hace 20 años leí esta historia que les estoy contando y decidí que yo quería ser como ése señor “Bernbach” cuando fuera grande.
20 años después lo sigo intentanto y gracias a eso, me sigo yendo al laburo con las mismas ganas de cuando empecé.
Encima, tengo un escarabajo en el garage. Y como mi laburo, no lo cambio por nada en el mundo.
Bienvenidos a bordo
